Propuesta para promover un Servicio Civil de Paz desde Cataluña
Nova
21-05-2010
Los Servicios Civiles de Paz, una alternativa a la intervención armada en conflictos violentos
Hay alternativas a las intervenciones militares para construir la paz. La respuesta de millones de personas en todo el mundo en contra de la guerra de Irak ha abonado el terreno para emprender otros caminos que fomenten la paz con medios pacíficos: la creación de fuerzas y cuerpos civiles de paz, desarmados y noviolentos , capaces de intervenir de manera efectiva en la pacificación de conflictos, sin sospecha de ser fuerzas de ocupación.
Un conflicto no se acaba cuando después de una larga y compleja negociación, se establece un alto el fuego o se firma un acuerdo de paz. Detrás queda a menudo una sociedad desvalida, enfrentada, traumatizada y desestructurada que difícilmente se podrá salir por sí misma y cualquier pequeño incidente puede desencadenar de nuevo la confrontación y reavivar el conflicto.
Desde NOVA creemos que al igual que es necesario ayudar a los países que están saliendo de un conflicto armado a reconstruir las infraestructuras y equipamientos básicos, también hay que ayudarles a reconstruir la estructura sociopolítica, reactivando o adecuando los sistemas administrativos, sociales, políticos, judiciales, legislativos, económicos, etc. Esta reconstrucción social se realizará en cooperación con organizaciones locales, con el fin de intensificar los potenciales existentes en la sociedad civil, fortalecer estas organizaciones e incrementar la capacitación de especialistas locales en el mantenimiento de la paz, la gestión no violenta de los conflictos y la recuperación de la convivencia social y política del país.
Para poder realizar con seguridad y eficacia proyectos de ayuda humanitaria, de cooperación al desarrollo o de promoción de los derechos humanos, es necesaria una situación de paz, mínima y estable.
Del mismo modo que se necesitan cuerpos de expertos en la gestión de situaciones de desastre, naturales o provocadas por la acción del hombre, hay que crear cuerpos de expertos en la prevención y transformación de conflictos violentos y en la protección de los derechos humanos. El papel creciente que está tomando la sociedad civil por parte de personas, asociaciones y ONGs de todo el mundo en este último campo, hace necesario organizar este potencial de recursos más eficientemente. Un camino de cooperación con los países sometidos a
conflictos violentos es el de concertar una acción combinada entre organizaciones locales y organizaciones externas. Esto permite tener una perspectiva más amplia y externa al conflicto y poder planificar de forma más sensible y más coherente sus respectivos proyectos, evitando solapamientos o aspectos desatendidos. Muchas ONG están de acuerdo en que un mayor grado de coordinación y cooperación ayudará a incrementar la efectividad de los despliegues civiles en situaciones de conflicto. La demanda por parte de la UE, la OSCE y las Naciones Unidas de personal civil cualificado para sus misiones de paz es creciente y es un indicador que en el futuro se pondrá el acento en la intervención de organizaciones civiles en la prevención y gestión de conflictos violentos. Pero actualmente no hay un sistema coherente para reclutar y entrenar estas personas para ponerlas a disposición de estos organismos o de los cientos de ONG que trabajan en este campo.
Afrontar los conflictos violentos es una prioridad urgente que requiere importantes inversiones de recursos civiles y militares. Pero las partes en conflicto no siempre quieren una misión militar para el mantenimiento de la paz, porque la presencia militar en una población que ha sido traumatizada por soldados antes de la llegada de la misión internacional, causa desconfianza y miedo. Las fuerzas militares solas no pueden prevenir o resolver un conflicto satisfactoriamente. El personal militar cada vez es más utilizado en funciones humanitarias y en otros tipos de funciones que pueden ser mejor gestionadas por especialistas civiles, que pueden actuar de manera más efectiva y más aceptada que los militares.
Formar y desarrollar más civiles para realizar estas funciones liberará recursos militares. En muchos casos, la diplomacia oficial y la diplomacia de segundo nivel no son suficientes y es necesaria una actuación complementaria y autónoma de organizaciones externas que, con colaboración de los actores pacificadores locales, realicen directamente sobre el terreno un trabajo constante y sostenido para reducir los posibles impactos negativos de toda intervención externa.






