ENTREVISTA A JOSÉ ANTONIO MARTÍN PALLÍN

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SOBRE EL PROCESO DEL TRIBUNAL RUSSELL SOBRE PALESTINA

José Antonio Martín Pallín: 

El crimen del silencio sería imperdonable y además resulta insoportable contemplar cómo la fuerza, por si misma, rompe todos los deberes internacionales de un Estado”

“Es un tribunal popular de conciencia que trata de representar a un sector de la sociedad y de la comunidad internacional que se posiciona frente a las violaciones del Derecho Internacional de las que es víctima el pueblo Palestino”.

Texto y fotos: MARTA MOLINA

Durante la presentación del Tribunal Russell sobre Palestina en Barcelona José Antonio Martín Pallín (A Coruña, 1936) Magistrado del Tribunal Supremo y Miembro del Jurado explicó a este periódico el proceso que sigue el Tribunal Russell sobre Palestina.

 

Durante la presentación del Tribunal Russell sobre Palestina en Barcelona José Antonio Martín Pallín (A Coruña, 1936) Magistrado del Tribunal Supremo y Miembro del Jurado explicó a este periódico el proceso que sigue el Tribunal Russell sobre Palestina.

M.M:  ¿Cuál es el objetivo de este Tribunal?

M.P: En este caso concreto, se va a examinar cual podría ser la responsabilidad, por acción o por omisión de la Unión Europea ante la actitud de el Estado de Israel en relación con la Autoridad Nacional Palestina (recordemos que Palestina no es un Estado Reconocido).

M.M: Pero en realidad, no se trata de que esta resolución sea ejecutiva

M.P: Se trata de llamar la atención de la Comunidad Internacional. Desgraciadamente sólo hay dos organismos que pueden imponer a un Estado una Resolución siempre que el Estado se someta voluntariamente a ella: el Tribunal Internacional de la Haya (cosa que el Estado de Israel no está dispuesto a someterse a sus resoluciones) y ahora el Tribunal Penal Internacional, que tampoco ha sido firmado por Israel y por tanto no se somete a sus decisiones y que entendería de algunas conductas que están en el fondo de lo que ha motivado esta reunión, concretamente, la “Operación Plomo Fundido”.

MM: Con este nombre ya nos lo dice todo.

M.P: Si. Con este nombre suficientemente expresivo, no se nos escapa que se trata de un crimen de guerra y por tanto, jurídicamente podría ser así calificado.

M.M: El problema es que ni el Tribunal Penal Internacional ni el Tribunal de la Haya están en condiciones de imponer ninguna resolución.

M.P: Por este motivo, tienen que existir otras instancias como el Tibunal Russell, un tribunal de conciencia, el que se actúa con una metodología muy parecida a la de cualquier tribunal dónde comparecen expertos y testigos algunos de los cuales viven sobre el terreno, están allí y viven día a día lo que está pasando.

M.M: ¿Cuál será la función del jurado?

M.P: Escuchar, analizar y valorar el grado de veracidad y racionalidad y sobre todo de fundamento jurídico que tienen las posiciones de esos expertos y de esos testigos. Una vez terminadas las sesiones en que estos declaren, los jurados podrán hacer preguntas para aclarar algún punto y al final se hará una resolución o una declaración, no una sentencia, porque no se pueden poner sentencias, pero en el fondo va a resultar lo más parecido a lo que podría ser una opinión consultiva del Tribunal de la Haya, o sea, una declaración sobre hechos.

M.M: Usted ha recordado precisamente que está disponible la opinión consultiva del Tribunal de la Haya sobre el Muro.

M.P: Si. Se trata de un instrumento jurídico muy importante y además tiene el aval de las Naciones Unidas, por tanto, no se trata solamente de una opinión sino que se sometió a la Asamblea General de las Naciones Unidas y fue aprobado con 114 votos a favor, algunas abstenciones y unos pocos votos en contra. Esto significa que goza de un gran respaldo en la comunidad Internacional pero sigue sin cumplirse  aunque el Tribunal Supremo de Israel, en una sentencia sobre un punto muy concreto de la zona, ha dicho que el trazado del Muro (700 km) es ilegal porque vulnera determinados derechos humanos; impide por ejemplo que las familias se puedan comunicar unas con otras, que se vaya a los centros de asistencia médica, que se pueda ir a cultivar terrenos... En definitiva, el Tribunal Supremo de Israel reconoció que efectivamente esto pasaba pero que los encargados de trazar el muro serán los militares y que son ellos quienes deberán ejecutar esta resolución. Hasta hoy no se ha variado el trazado del muro que ha ordenado el Tribunal Supremo de Israel.

M.M: ¿En qué se van a fijar los expertos que declaren en el Tribunal?

M.P: Los informes de los expertos son muy variados. Sobre todo vamos a tomar en consideración las resoluciones del Parlamento Europeo porque es un organismo que cada vez tiene más fuerza dentro de la estructura de la Unión Europea, a ver si es capaz de imponer sus resoluciones por problemas como por ejemplo la demolición de viviendas. Otro problema muy grave que va a ser examinado: la Ley de la ciudadanía y entrada en Israel, que resulta que se remonta nada menos que a la época en que se instala el estado de Israel y discrimina de una manera notoria a los ciudadanos israelíes árabes.

M.M: ¿Se tendrá en cuenta también el Informe Goldstone?

M.P: Por supuesto. Este informe sobre los crímenes de guerra perpetrados por Israel en Gaza y las consecuencias de dicho informe elaborado por Desmond Travers, coronel retirado del Ejército Irlandés, de origen judío e integrante de la misión de la ONU. Se deliberará también si la situación puede ser equiparada  al Apartheid surafricano antes de que se estableciera el Estado de la Unión Surafricana.

Martín Pallín concluye la conversación  con una reflexión inspirada en el  lema que movió a Bertrán Russel para poner en marcha estos tribunales, el crimen del silencio: “Porque si es malo que haya crímenes y que todavía persistan situaciones violentas, creo que el peor crimen es en silencio. El crimen del silencio sería imperdonable y además resulta insoportable contemplar cómo la fuerza, por si misma, y me remito una vez más a la operación Plomo Fundido, pues rompe todos los deberes internacionales de un Estado. Y al final vamos a ver que responsabilidad puede tener la Unión Europea en estos puntos”.