El camino que hemos escogido: la renuncia a la violencia
Zaid Al-Wardi
18-11-2009
Zaid Al-Wardi
Durante este último período ha comenzado a tomar forma nuestro punto de vista sobre el nuevo escenario iraquí. Si se han de dar contradicciones y rupturas no podemos obviarlas o reprimirlas, como antes. Habrá que construir un nuevo camino para que estos conflictos se puedan mover e interactuar entre ellos. Tenemos la alternativa noviolenta, de la que contamos con las experiencias de Gandh y Luther King
Zaid Al-Wardi es co-fundador de Al Mesalla, organización iraquí que trabaja para la transformación noviolenta del conflicto iraquí
El 9 de abril de 2003 no representa solamente el día en el que las fuerzas armadas de los Estados Unidos entró en Irak, si es tampoco el día en el que cayó Bagdad y el resto de país. Aquel 9 de abril incluye una serie de significados que no podríamos entender con un mero artículo. Lo primero que pensamos – a pesar de todo – es en todas las escisiones y contradicciones que antes de esta fecha habían sido escondidas bajo el terror de la dictadura. Las dudas son muy variadas: ese 9 de abril ¿es el día de la liberación o de la ocupación? Y nos preguntamos, asimismo, sobre la forma del Estado que habría de ser construido sobre las ruinas del anterior. Podemos contar decenas de grietas. A partir de estas, se ha notado un cambio en el mapa social y político; se ha dibujado, sobre este blanco muy rojizo, una nueva realidad social atrincherada en grupos diferentes de la sociedad iraquí, la cual trató de implantar el Estado iraquí moderno.
A medida que los desgarramientos se hacían más patentes, la violencia ha ido aumentando progresivamente, sobre todo la violencia que diferentes fracciones enfrentadas han usado para consolidar su propia existencia. La violencia ha estado a la orden del día para cambiar las fronteras políticas. Se han dado golpes de violencia y desplazamientos, que han afectado a millones de iraquíes. Las víctimas del conflicto se cuentan, para mayor contradicción, entre civiles.
Durante este último período ha comenzado a tomar forma nuestro punto de vista sobre cómo tenía que ser el nuevo escenario iraquí. Si se han de dar contradicciones y rupturas no podemos, de ningún modo, obviarlas o reprimirlas, como antaño. Se habrá de construir un nuevo camino para que estos conflictos se puedan mover e interactuar entre ellos. Por tanto, tenemos la alternativa noviolenta, de la que contamos con las experiencias de Mahatma Gandh en la India y de Martin Luther King en los Estados Unidos.
Adoptar los principios de la noviolencia puede parecer fácil, mas lo es sólo sobre el papel. La cultura de la lucha en la sociedad iraquí es la de una naturaleza combativa, muy estrechamente ligada a un antiguo imperio islámico que se fundó sobre los éxitos en el campo de batalla. Actualmente, la cultura de Irak radica en la resistencia armada nacional que ha vivido la mayoría de los países del Tercer Mundo. Por otro lado, nuestra sociedad ignora las experiencias noviolentas en la historia del mundo árabe e islámico – son ignoradas incluso las experiencias de liberación noviolentas. En suma, parecería a algunos que la invitación a la lucha noviolenta es aparentemente una invitación indirecta a la rendición, dado que entienden que una lucha no puede darse sin palos y pistolas. De esta manera, creen que las experiencias noviolentas del mundo no serían más que modas importadas que no se pueden activas en nuestras sociedades.
La Red Iraquí de Noviolencia
Desde su creación al inicio de 2006, el grupo era consciente de las dificultades del camino escogido. Era necesario actuar en la sombra de culturas bien edificadas que estaban en nuestra contra. Sabía que la situación era extremadamente tensa y que la tolerancia estaba todavía por descubrir. El grupo decidió trabajar sólo en los aspectos comunes: comenzó con un objetivo común (renunciar a la violencia), así que las invitaciones siempre se centraban en el tema de la condena de la violencia. Contradicciones, siempre las hubo, pero también debates abiertos sobre casi todos los temas sociales y políticos. El denominador común – la renuncia a la violencia – seguía ante todo activo. Por tanto, más allá de las ideologías, la acción y la movilización se darían a través de canales de lucha noviolenta.
Los temas de la formación y de la rehabilitación, precisamente, fueron un aspecto muy importante para el trabajo en grupo. Hoy en día podemos ver el resultado de nuestra tarea en algunos grupos políticos que eran conocidos por su violencia, pero que ahora adoptan medios noviolentos para sus reivindicaciones, independientemente de que compartan o no sus objetivos.
Averiguamos que el proselitismo de la noviolencia es un objetivo en sí mismo y que estábamos obligados a posponer temporalmente la discusión de los objetivos sobre qué los llevaba a la lucha. No nos obsesionaba la presencia extranjera en Irak, ni tampoco la legistació iraquí sobre los Derechos Humanos, ni asimismo nos dividían las cuestiones raciales o sectarias que sí dividían nuestra sociedad y que consumían los esfuerzos de los líderes sociales y políticos del país. En consecuencia, el objetivo principal en esta fase era expandir las armas de la noviolencia entre los grupos implicados en luchas violentas. Teníamos la esperanza de que cambiasen unas armas mortíferas por otras que no lo eran. La experiencia que acompañó la estabilización de la Red Iraquí de la Noviolencia fue verdaderamente único. Por un lado, la sociedad iraquí y sus diversas organizaciones (debilitadas por largos años de guerra y por la perspectiva sobre el futuro del país sumido en la espiral de violencia), dieron la bienvenida a los llamamientos de la red la noviolencia. Por otro lado, vemos una cultura muy enraizada en las mentes: esto generaba una cooperación y una interrelación limitada o vigentes, en cualquier caso, sólo durante breves períodos de tiempo. A menudo encontramos activistas que abandonan a medio camino, cosa que entendemos.
Con todo, lo que nos permite ser optimistas es que la extensión de esta Red siempre se hace mayor en su campo. No ha dejado de crecer en tres años: sus organizaciones se han esparcido por todo Irak, llegando a ser progresivamente una estructura organizada. Esta Red podrá de aquí poco influenciar sobre la compleja estructura de Irak.
www.laonf.net
iraqnoviolencia.wordpress.com






